martes, 18 de diciembre de 2012

Voluntariados



Dejamos nuestra casa en Cuenca, dispuestas de llevar a cabo la luna de miel más larga de cuantas conocemos, viajando durante 6 meses de proyecto en proyecto alrededor de España.

Visitando algunos que ya conocíamos de oídas y tenían muy buena fama y conociendo otros muchos, porque una vez que empiezas surgen otras muchas referencias.



Pasamos noviembre en Carranza, en el proyecto "Lau Haizeta" (Cuatro vientos), nuestro primer voluntariado en bioconstrucción. Contactamos con ellos a través del tablón de anuncios de la Red de Construcción con paja.
Al ser la paja un material que se deja trabajar mucho mejor en estaciones secas, cuando llegamos en noviembre, los trabajos de construcción ya se habían concluido por los voluntarios de verano, así que nosotras nos dedicamos a rematar en vez de a construir. A golpe de pico y a la azada,  generamos sistemas de drenaje exterior para preparar la construcción para las lluvias de otoño, que no tardaron en llegar.
De Carranza nos trajimos las pautas para poder generar nuestros techos verdes, los sistemas de filtrados de aguas residuales, la prueba de que las estufas eficientes funcionan de maravilla y varias recetas geniales para comer y curar.

La idea inicial era ir desde Carranza, hacia el proyecto Permacultura Cantabria y desde éste a Escanda en Asturias, pero nuestros planes se vieron truncados por un temporal de la leche, que hizo que no pudiesen acoger voluntarios con esas condiciones climatológicas. Así es, como gracias a nuestros anfitriones vascos (Erika, Mirentxu e Iñigo), acabamos en diciembre en "Abrazo´s House" en el Valle de Arás, un proyecto del que nunca habíamos oído hablar a solo 30 kilómetros de donde nos encontrábamos.

El tiempo no nos acompañó mucho, pero gracias a ello tuvimos muchos momentos para poder charlar frente a la chimenea en los cuales nos contaron los pormenores de la construcción con cob. Conocimos en profundidad el proceso de cada una de las tres construcciones que incluye su proyecto:
La cabaña, la casa de juegos, el baño ampliación, cada una de ellas construida con una técnica de bioconstrucción diferente, con sus errores, aciertos, sus procesos y ampliaciones.

Alucinamos con su capacidad de improvisación y generación de remedios "eco" para todo...como su fresquera, que les hacía ahorrar un pico importante en frigorífico. Para ellos quedaron nuestros trabajos y nosotras nos trajimos un montón de conocimientos y un gran recuerdo de los cuatro integrantes de la familia (Rob, Almudena y las niñas Sofy y Nora).

Viendo que el temporal no tenía ningún interés por rebajarse en intensidad, decidimos hacer camino hacia la mancha y volver a casa por navidad.

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