domingo, 11 de mayo de 2014

La huertecilla




Este año es nuestro primer año de huerto de verano, el año pasado lo pensamos pero estábamos muy absorbidas con la planificación de la construcción y no era viable.

No sabemos si hemos plantado mucho o poco para nosotras y los de alrededor. No sabemos si podríamos haberlo hecho de otra forma, si el método, las variedades, las distancias y profundidades de plantación son las correctas. Lo que si sabemos es que estamos disfrutando y poniendo mucho empeño en hacerlo lo mejor posible siguiendo los consejos que nos vienen de aquí y de allá.

En un principio pensamos en ubicarlo en la zona más baja del terreno y regarlo con manguera, pero luego pensamos que iba a estar demasiado lejos de la zona habitual de tránsito, y así, cerca del camino nos íbamos a ahorrar muchos paseos.
Además esta ubicación nos daba la posibilidad de regar a manto abriendo un ramal más en el sistema de riego que hemos usado para los frutales





Vista de los bancales antes de plantar nada. Hemos dejado entre bancales un paso con piedra por el que poder entrar para controlar las plantas sin pisar los regueros.











Sistema de riego desde el estanque. En zig zag generando aperturas en el reguero principal que queda pegado el camino (en la imagen a la derecha).
En la foto se ve recién plantado el bancal de acelgas, el de calabacines, el de tomate  y el orégano.
















Vista del reguero principal paralelo al camino desde el que se reparte el agua por los caballones.















Plantando semillas de judías verdes planas.















Estructura de cañas del invernadero de este invierno colocada en el bancal de judias verdes para que puedan trepar por el.



















Bancal de calabazas potimarrón y berrugosas.

















Fresas en alto al fondo, calabacines, tajete y menta.
















Bancal de pimientos. Hay guindillas, pimientos de asar, italianos y de padrón.












Bancal de cebollino rojo y blanco.











Bancal de espárrago. Este fue el primero que hicimos, plantamos las garras en febrero y hemos dejado que todos los espárragos se espiguen sin coger ninguno, el año que viene tendremos cosecha.


Además tenemos berengenas negras y de almagro, una variedad local para encurtir. Albahaca, puerros, lechugas de 4 variedades diferentes y pepinos.


Con las sandías y los melones estamos haciendo pruebas. Los hemos sacado del huerto y una parte de ellos los estamos plantando entre los frutales, para que se rieguen al tiempo con los árboles a partir de la humedad producida en los encuentros entre alcorques y regueros.  Otra parte van a ser de secano, dice el padre de Esther que en esa parcela antiguamente los sacaban adelante sin riego si los plantaban a mucha distancia unos de otros.

Han sido unas semanas de bastante trabajo con las que hemos compaginado el ir llenando la despensa en forma de huerta, esperemos que todo vaya bien, de momento todas las plantas han notado el los primeros días el transplante en el terreno, sobre todo por el sol directo, pero casi todas después de unos días lucen "buen tipo".

5 comentarios:

Lucía Moreno Velo dijo...

Qué maravillla. Chicas, vaya pazada de trabajo os estais dando. Nosotras estamos centradas en preparar el terreno para el curso de permacultura que hacemos la semana que viene y tenemos todo lo demás muy abandonado.
Me gusta mucho vuestro sistema de riego a manta tan tradicional. Yo reconozco que le doy a la microaspersión, soy asín de moderna :)
Me parece muy buena idea plantar entre los árboles. ¿Habeis pensado hacer un bosque de alimentos?
Un beso grande a las dos,
Lucía
www.unasuertedetierra.blogspot.com,es

Lucía Moreno Velo dijo...

Uy, me acabo de fijas, en la última foto, mirad qué verde está el canal de riego!!

Supercalifragi dijo...

La idea es llegar a poder hablar de bosques comestibles pero de momento nos parece pretencioso usar ese nombre....ya veremos que nos depara el futuro...

Suerte en vuestro cursito. un beso

David Sarria Jimenez dijo...

Magnifica idea, ya nunca mas podreis comer tomates de plastico....es la maldicion del huerto.
Un abrazo

María Victoria Arroyo dijo...

Bonito, bonito, enhorabuena. Crea vicio comer lo que cultivamos nosotros mismos.