domingo, 30 de noviembre de 2014

Gallinero y laboratorio de bioconstrucción



Comenzamos a hacer el gallinero la primavera pasada. 

Por un lado la falta de prisa para terminarlo y por otro las ganas de probar un montón de técnicas en él, ha hecho que ahora, después de 6 meses vayamos viéndolo hecho.



Queríamos aprovechar la valla perimetral del terreno como base para la pared principal.

Comenzamos haciendo la zanja de cimentación y drenaje para la futura construcción y rellenándola de piedra caliza del terreno. 

En la foto el amigo Salinero haciendo magia constructiva. 

Zócalo de barro

Hemos usado como base estructural de madera, en la pared de la izquierda, las ramas de los restos de poda "trianguladas" entre ellas. En la pared de la derecha, usamos perfiles de madera rectos. En la foto de la izquierda se ve claramente la estructura de cada uno de los muros.


A las futuras paredes le hemos hecho un zócalo de tierra encofrada que dejará asida a la construcción ese entramado estructural de maderas. 


En el zócalo de tierra hemos ido insertando cañas. 




En esta pared hemos hecho una prueba de construcción con una técnica a la que llaman barro-paja. Consiste en construir una pared con paja previamente sumergida en una mezcla de agua arcillosa. La paja se hincha por la humedad y se impregna de arcilla. 
Se lleva a cabo mediante un encofrado donde se va introduciendo la paja mojada prensándola con los dedos o con un palo. Una vez seca y desencofrada, la pared de paja debe ser recubierta de un mortero de tierra arcillosa y paja aplicado con la mano.


En la foto Chicho y Esther rellenando una segunda altura de paja-barro. En la parte de abajo del muro se puede ver cómo queda la pared hecha con esta técnica una vez seca la paja y desencofrada. En la otra foto, una vista interior del encofrado de paja-barro.

 
 Aquí, en el gallinero, hicimos este verano nuestra primera prueba de construcción con botellas y barro, para ver la dureza y trabajabilidad y poder luego trasladar la experiencia al porche de aperos


Las pruebas en esta pared quedaron bastante toscas puesto que teníamos un montón de ramas que ir salvando al colocar las botellas, aun así el resultado nos gustó e hicimos otra prueba, ya menos caótica, que está en la pared de piedras de la derecha. El resultado se ve en la última foto de este post.


 
La pared de la izquierda se ha llevado a cabo íntegramente con piedra caliza del terreno y barro. Con esta técnica matábamos varios pájaros de un solo tiro:

  • Descantar el terreno donde queremos ubicar el huerto permanente en un futuro.
  • cañas en el mallazo
  • Utilizar como argamasa para unir las piedras los restos de mortero que habían ido cayendo al suelo durante el proceso de construcción del domo.

 La pared de la valla está hecha íntegramente con barro y paja. Comenzamos metiendo cañas para "rigidizar" el mallazo y a partir de ahí comenzamos a rellenar los huecos con barro y paja. 
pared de barro sobre malla de gallinero
     









Este es el aspecto que tiene el gallinero a falta de terminar el tejado, hecho conforme a las pruebas de cubiertas con caña y barro que hemos hecho en la caseta de las perras.


Como esta construcción se ha alargado tanto en el tiempo hay muchas manos amigas a las que hay que agradecer su colaboración, ahí va la retahila de nombres con los que en esta ocasión hemos compartido barro, risas y días: 
Gracias a Sali, Mikele, Dani, Álvaro y Alberto Salinero, Chicho, Erika, Marta Delgado, Laurita, Almu. Gracias a todos los "guatemanchegos" que tuvieron a bien jugar a la "gachapucha" (Ana, Luisa la morena, Elena, Oscar), a Marta Torres, Carlos y Angel, a Julia, la madre de Esther, a la prima Mamen, a la Maripili, la Elvireta y Adri (mi madre, mi abuela y mi hermano respectivamente), a Amy y Dani, a Iris y a Carmen, nuestra cantautora favorita y hermana.


1 comentario:

Lucía Moreno Velo dijo...

Muy bonito os ha quedado el frankenstein.
Estoy haciendo ceniceritos y cuando tenga fotos os las mando.
Un beso,
Lucía