Gallinitas!!!




Han sido varios los intentos de introducir gallinas en el terreno sin éxito. Ahora, por fin, después de "bunkerizar" la zona, tenemos 12 coquetas gallinicas que nos alegran las llegadas con sus co-co-co.



Subestimamos desde el principio el instinto depredador de Pancha, nuestra mastina guardiana. 
Gallo Gallego DEP
En el primer intento de meter gallinas en la parcela vino de la mano de "Los Rodrigos de Villamor", pero el pobre Gallo Gallego murió de un infarto y sin ningún rasguño, por ser el blanco de los juegos de Pancha cuando ella aún era un bebé de 20 kilos. 
En esos entonces aún pensábamos que todos los animales que fuésemos metiendo podían vivir sueltos por la parcela interactuando a sus anchas sin que hubiese bajas .... ¡¡¡Ilusas-jipiscomeflores!!!

En el segundo intento de meter gallinas, mejoramos la seguridad de la zona poniendo nosotras mismas una malla de gallinero con unas barretas de acero. Una valla de dos metros de altura, asegurada en la parte baja con unos bloques de hormigón que reutilizamos de una demolición cercana y que rellenamos con tierra y semillas de caléndula. Todo esto coronado con una puertecica monísima (maemía que cosa mas chusca). 
Con todo esto creimos resuelto el asunto de los juegos, los sustos y los infartos.... y de nuevo: ¡¡¡Ilusas-jipiscomeflores!!! .... 
Para entonces Pancha ya era una loca adolescente de 40 kilos y se pasaba por el "forrete" las fronteras marcadas. En esta ocasión no solo
jugó con ellas, si no que decidió almorzar caliente...


Mallazo  finico con barretas de acero y bloques
Puerta monísima de gallina flamenca
En este tercer y ultimo intento nos hemos asegurado la perdurabilidad de las polluelas y para ello hemos tenido que recurrir a nuestros, ya oficiales, valladores de terrenos de Fortema, para que pusiesen una buena valla y una puerta fuerte. Hemos hecho unos muretes de superescombro, recubiertos con mortero de tierra y paja para regularizarlos, que aseguran que no pueda entrar al recinto gallinil haciendo hoyos por debajo de la valla y hormigonado con saña la zona donde no hay muros.


Valla tocha, puerta de hierro y muretes a prueba de bombas (hoy encalados)
La vida de las gallinitas por fin está asegurada. Este post es una versión Laura-Esther del cuento de los tres cerditos y haciendo cálculos (cosa que no se hace en los cuentos) amortizaremos la inversión del bunker en unos, aproximadamente, 18 años jejeje...




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